Boca siniestra y oscura

Otro día sin el baile de las plantas.

Otra vez sin la reunión de los gorriones.

No vi al gato acechando a cualquier presa

ni distinguí los mensajes del viento entre briznas de hierba.

No me hicieron luz los dedos del astro dorado

ni alcancé acariciar los campos nubados.

No me escapé contigo a todos lados

para no ver más allá de la comisura de tus labios.

De nuevo, impelido hacia este sinsentido;

boca siniestra y oscura

de manecillas y canastos de esperanzas engullidas.

Te dejé allí,

jugando sonriente entre sus dientes

y yo, cobarde, me resguardé del frío

y a más me resguardaba,

más frío sentía.

 

 

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